viernes, 31 de enero de 2014

Eres empresario, y eres malo

Los empresarios son los malos de la película. Eso es algo que todos sabemos. Nos lo repiten constantemente en los medios de comunicación, hay montones de chistes sobre lo malvados que son los empresarios, y la gente no hace nada más que quejarse de sus jefes empresarios. Los empresarios explotan a sus trabajadores, les pagan cuatro duros mientras ellos se dedican a darse la vida padre en sus yates carísimos. Los empresarios engañan a los clientes, les dan unos productos de mala calidad a unos precios desorbitados. Y los empresarios no apuestan por la educación y la I+D, porque nos quieren a todos borreguitos. Y dado este panorama, ¿por qué va a haber alguien que quiera ser empresario? Es verdad que la imagen del emprendedor es algo mejor, pero al fin y al cabo, el objetivo de todo emprendedor es ser algún día empresario, es decir, tener una empresa.

En este país, la gente idolatra a los jugadores de fútbol, a los cantantes, y (inexplicablemente) a los contertulianos de la televisión basura. Pero, ¿a los empresarios? ¿Quién en este país quiere ser como Emilio Botín, o como Antonio Brufau? Nadie, porque socialmente está muy mal visto ser empresario.

Pues eso es lo que te espera. Si eres capaz de crear tu propio puesto de trabajo serás visto como un tonto, porque recordemos, en España, los autónomos están considerados como tontos. Y si eres capaz de crear varios puestos de trabajo para otras personas, pasaras al siguiente nivel, a ser empresario, y por tanto, serás malo, muy malo. Crear tu propio puesto de trabajo debería ser visto como una hazaña, y crear un puesto de trabajo para otra persona como una heroicidad. Pero no es así. Así que tenlo en cuenta, reconocimiento social, ninguno, olvídate. Que te miren mal, eso es lo que vas a conseguir.

jueves, 30 de enero de 2014

Te lo dije

Cuando hundas tu primera empresa, porque la vas a hundir, te encontrarás con dos tipos de personas, por un lado están los que te dirán “eso ya lo sabía yo”, y por otro lado, los que directamente te dirán “te lo dije”.

El primer grupo de personas, los de “eso ya lo sabía yo”, se caracterizan por su extraordinaria habilidad para “predecir” el pasado, sólo superada por su nula capacidad para predecir el futuro. No, no lo sabían, y en el improbable caso de que lo supieran, de nada nos sirve que nos lo digan ahora, cuando la empresa ya está en bancarrota.

Y por otro lado, están los del “te lo dije”, un grupo todavía más sorprendente que el anterior, porque juraríamos que, o bien no nos dijeron nada, o bien que lo que nos dijeron fue justo lo contrario. En realidad lo que nos dijeron fue que teníamos que deshacernos de ese cliente que nos aportaba el 80% de los ingresos, porque nos estaba distrayendo del objetivo principal de la empresa; cuando abandonar dicho cliente ha sido el motivo fundamental por el cual has tenido que cerrar. También nos dijeron que teníamos que pedir un préstamo, porque había que arriesgar; préstamo que al día de hoy no sabes cómo vas a devolver. Y también nos dijeron que nos teníamos que centrar en esa nueva tecnología que acababa de salir, porque era el futuro; tecnología que, por cierto, dos años después ya no utiliza nadie.

Aquí el único que te lo ha dicho, y que ha acertado de pleno con el futuro, soy yo, que dije que ibas a hundir tu primera empresa, y así ha pasado (o va a pasar).

miércoles, 29 de enero de 2014

El cáncer de los eslóganes

Están ahí, nos bombardean todo los días con ellos, son los eslóganes, los cancerígenos eslóganes. Nos dice una marca de ropa de deporte que “Just do it”, o sea, que sólo hay que hacerlo, sea lo que sea, hazlo; y nos lo muestran con un jugador de baloncesto que es capaz de saltar más de veinte metros de altura para encestar en una canasta, porque simplemente lo hace. También tenemos a ese hombrecillo verde que se cuelga a la espalda de un chico joven que está entrenando, y mientras tanto le susurra al oido cosas como “hazlo o no lo hagas, pero no lo intentes” (yo también era partidario de aplicar los principios de la filosofía Jedi en la vida, así cuando intentaba ligar con chicas me decía a mi mismo “no pienses, sigue tu instinto”, y claro, así me fue). O aquel de "sty hungry, stay foolish", que nos decía el señor Jobs, y si a él le fue bien, a nosotros también nos debería funcionar, ¿o no?

Son los eslóganes cancerígenos, que están bien para vender colonias, pero sólo para eso. En la vida, hay que ser más racional. Somos humanos, no somos superhombres, tenemos nuestras limitaciones. Y no estamos solos, como decía Ortega y Gasset, nos acompañan nuestras circustancias. Hombres y mujeres normales y corrientes que viven donde viven, y en la época en la que viven. Y que a partir de ahí intentan labrarse un futuro mejor. Eso es lo que somos. Y mucho cuidado con tomarse demasiado en serio los eslóganes de colonias, ropa deportiva, incubadoras de empresas, y cursos para emprendedores, porque nos podemos hacer daño.

“¿Pueden tus ideas cambiar el mundo?”, le decían al joven inventor Flint en la sala de motivación; era sólo una película de animación, lástima que mi hijo de 7 años no pudiese captar la ironía envenenada de los guionistas. De hecho, no se si alguien más de los que estaban en el cine fue capaz de hacerlo.

¿Te has tomado alguna vez al pie de la letra lo que dicen estos eslóganes? ¿Y qué tal te ha ido?

martes, 28 de enero de 2014

El emprendedor de éxito no puede tirar la toalla

Nos lo han dicho muchas veces, el emprendedor de éxito nunca tira la toalla. Pero en realidad no hemos entendido lo que nos querían decir. El emprendedor de éxito no tira la toalla, porque no puede tirarla. La mayoría de nosotros rezamos para que Dios (o en quién sea en quién creemos) nos de fuerzas para no tirar la toalla, pero hay ciertas personas que lo que le piden a Dios todas las noches es que le de fuerzas justo para lo contrario, para tirarla. Y se dicen a sí mismos que no pueden más, que se acabó, que hasta aquí han llegado. Pero a la mañana siguiente están otra vez al pie del cañón. Porque no pueden tirar la toalla. Es su naturaleza. Y claro que acaban teniendo éxito, los que consiguen sobrevivir, porque la mayoría de ellos muere en el intento.

¿Eres uno de ellos? ¿Eres de los que no puede tirar la toalla? Pues ten mucho cuidado, porque puedes que acabes haciéndote daño. ¿No eres uno de ellos? Perfecto, sólo tienes que plantearte las cosas de otra manera, más racional. Lo de no tirar la toalla, es para lo que no pueden tirar la toalla. Los demás lo que tenemos que aprender es cuando es el momento de tirar la toalla, y cuando es el momento de volverla a coger. Y la clave del éxito es precisamente esa, aprender cuándo ha llegado cada momento.

lunes, 27 de enero de 2014

Equivocarse es malo, malísimo

A los españoles hay pocas cosas que nos den tanto miedo como el fracaso, quizás sólo superado por el absurdo miedo que tenemos a hacer el ridículo. En España, equivocarse está mal visto. Fracasar es malo. Pero si tenemos en cuenta que la única forma de aprender algo bien es mediante la prueba y el error, entenderemos por qué los españoles no aprendemos nada en esto del emprendimiento. Sólo hay que mirar lo que nos dice nuestro refranero tradicional, esa gran fuente de sabiduría de la que se supone que todos debemos beber, y donde encontramos perlas como “más vale lo malo conocido, que lo bueno por conocer”, o aquella de “virgencita que me quede como estoy”, o la de “más vale pájaro en mano que 101 volando”. Dado este panorama no debe sorprendernos que en España la máxima ambición de los jóvenes sea aprobar una oposición y ser funcionarios. Los españoles preferimos saber con 22 años lo que vamos a estar haciendo el resto de nuestra vida. No nos gustan las incertidumbres, preferimos lo conocido, aunque sea malo. Nos asustan las montañas rusas, somos más gente de tiovivos.

Tú, como emprendedor, no le debes tener miedo a fracasar, porque sabes que el fracaso es parte del proceso de aprendizaje. Eres como Goku, el chico de bola de dragón, que con cada pelea que perdía se hacía más fuerte. Eres como el ajedrecista profesional, que nunca revisa las partidas que ha ganado, porque sabe que sólo se aprende de las partidas que pierde. No le tienes miedo ha hacer el ridículo, porque como dice el refrán (también hay algunos refranes que dicen cosas inteligentes) “más vale parecer tonto que serlo”: si  no entiendes algo, preguntas, si no sabes qué pasa cuando haces algo, lo compruebas. El miedo al fracaso, a hacer el ridículo, no te debe frenar nunca, porque si lo hace, te perderás muchas cosas en esta vida.

domingo, 26 de enero de 2014

Lo más duro, el que te roben

En mi opinión, lo más duro de ser emprendedor es que te roben. No se si al lector le han robado el dinero alguna vez en la calle a punta de navaja. Si es así, ¿a que fue desagradable, verdad? Pues este es el pan de cada día de los emprendedores, que nos roben. Nos roban nuestros empleados, personas a las que les pagamos para que hagan un trabajo, y en lugar de ello, vemos como se pasan el día tocándose las narices. Nos roban nuestos proveedores, porque como somos pequeños y no nos podemos defender, nos cobran más que al resto. Nos roban nuestros clientes, que pretenden que hagamos el doble de lo acordado, por la mitad de dinero; y eso cuando nos pagan, porque muchas veces ni siquiera nos pagarán. Y sobre todo, nos roba la administración pública, y no sólo mensualmente, ya que entre Hacienda y la Seguridad Social cobran tanto como si tuvieras un empleado más, sino que cada dos por tres se deja caer con regalitos, como el cobro por anticipado de impuestos a cargo de los beneficios del año que viene. ¿Del año que viene? ¡Pero si no se si mañana va a seguir abierta la empresa!

¡Ah! Y que no se te olvide abonar el IVA de lo que te han robado.

sábado, 25 de enero de 2014

Ventajas de ser emprendedor

¿Cuáles son las ventajas de ser emprendedor? Pocas, la verdad. Se habla de la realización personal, pero claro, ésta sólo se da si tienes éxito, si no, no hay realización que valga. Se habla de aprender, y es verdad, se aprende mucho, a base de recibir un palo tras otro. Pero también se aprende leyendo libros o haciendo un cursillo, actividades mucho más tranquilas. El problema es que en el área de la gestión empresarial y el emprendimiento, la mayoría de los libros no sirven para nada. Entre tanta literatura, lo difícil es separar el trigo de la paja. Pero una vez separado, se puede aprender tanto o más leyendo un buen libro que emprendiendo.

¿Entonces? Quizás lo mejor de ser emprendedor es que uno pierde el miedo a lo desconocido. La incertidumbre deja de crearnos desasosiego. La mayoría de la gente está obsesionada con su futuro, y les da miedo perder su puesto de trabajo fijo. A los ex-emprendedores no. Porque sabemos que si por la mañana nos despiden, a medio día nos damos de alta en Hacienda como autónomos, y por la tarde seguimos trabajando. Así que no dejamos de tener unos mínimos ingresos mientras buscamos otro trabajo. Los emprendedores sabemos muy bien de qué va esto, así que no nos da miedo volver al pie del cañón cuando sea necesario (otra cosa es que nos apetezca).

viernes, 24 de enero de 2014

Desventajas de ser emprendedor

Cuando montas una empresa, tu vida, tal y como la habías conocido hasta ese momento, deja de existir. Ser emprendedor tiene muchas desventajas, y es bueno conocerlas antes de lanzarse a la aventura. La mayoría de los emprendedores, después después del primer año, suelen exclamar ¡de haberlo sabido iba a emprender su tía!

Cuando uno trabaja por cuenta ajena tiene un salario fijo, que cobra todos los meses, independientemente del trabajo realizado durante el mes. Cuando uno es emprendedor esto se acaba. El salario es muy irregular, y durante los dos primeros años de vida de la empresa, lo normal es que haya muchos meses que no cobremos nada. Esto es importante, y hay que tenerlo en cuenta antes de lanzarnos a la aventura. Es decir, que en previsión de que se de el peor de los casos, tenemos que tener un respaldo que nos permita sobrevivir muchos meses sin cobrar nada.

Cuando uno trabaja por cuenta ajena tiene un horario fijo. Es verdad que la gente hace muchas horas extra. Pero cuando uno es emprendedor, simplemente no hay horario, se trabaja 24 horas al día. Y esto es inevitable. Cuando estamos en casa cenando, estamos pensando en le empresa; cuando nos lavamos los dientes, también; y cuando nos vamos a la cama, seguimos con ello. Ser emprendedor es trabajar las 24 horas del día, aunque no estemos físicamente en la oficina.

Cuando uno trabaja por cuenta ajena, por las noches suele dormir. Cuando uno es emprendedor, lo habitual es que no. Los emprendedores pasan muchas noches en vela, pensando cómo van a pagar las nóminas del mes siguiente, si se lanzan o no al desarrollo de un nuevo producto, o dónde buscar más clientes. Ser emprendedor es dormir poco y mal.

jueves, 23 de enero de 2014

Crea tu propia startup y equivócate

Las historias que hay detrás de los emprendedores de éxito, y de las startups que se han convertido en gigantes multinacionales, no nos aportan nada a nosotros como emprendedores que empezamos desde cero. Yo entiendo que a todos nos gusta leer sobre el éxito de los demás, por que nos crea una falsa esperanza de que es posible repetir ese éxito, porque nos motiva a intentarlo, y porque nos permite soñar. Pero aquí a lo que vamos es a crear una startup, una nueva empresa de base tecnológica (NEBT), que tenga una mínima posibilidad de sobrevivir, y para ello, leer sobre el éxito de los demás es algo que no ayuda demasiado. Primero porque son casos aislados, rarezas estadísticas con muy baja frecuencia, y por tanto, los problemas a los que se han visto obligados a hacer frente, no son los mismos a los que nos vamos a enfrentar tú y yo. Por ejemplo, el problema de cómo mantener una estructura de recursos humanos coherente en una empresa que quintuplica su tamaño anualmente no es algo a lo que seguramente nos tengamos que enfrentar en nuestra startup. Segundo, porque la gente no suele saber por qué ha tenido éxito, aunque todos sabemos, y muy bien, por qué hemos fracasado. Una persona que ha fracasado, invariablemente le dedica mucho tiempo a reflexionar por qué ha acabado llegando a dónde está. Una persona que ha tenido éxito generalmente no tiene tiempo para reflexionar el por qué de su éxito. Hay mucho que aprender de los fracasos de los demás, pero casi nada de sus éxitos. Por eso cuando voy a una librería y veo que está llena de libros de casos de éxito, me entristezco. Porque son libros inútiles. Sé que la gente no va a aprender nada con ellos. Ojalá algún día las librerías esté llenas de libros de fracasos escritos por emprendedores fracasados. Cuando ese día llegue, quizás podamos empezar a avanzar.

Este blog es sobre el fracaso empresarial, escrito por un emprendedor fracasado que ha montado y hundido tres startups. Se trata de un blog que está lleno de ejemplos de cómo NO hacer las cosas, y por tanto, es un blog con el que se puede aprender un montón, y que nos puede ayudar a evitar cometer los mismos errores que antes han cometido otros. Pero que, desgraciadamente, estoy convencido de que no cumplirá con sus objetivos. Por que al igual que me sucedió a mi en su día, el principal error de los emprendedores es que nunca escuchan. Así que amigo emprendedor, lee el blog, no aprendas nada, y haz las cosas como tú consideres que es lo mejor, es decir, mal. Monta dos o tres startups, húndelas, y luego vuelve a releerlo. Entonces lo verás, y lo entenderás. Y ese será el momento en el que mejor preparado estarás para montar una empresa de éxito.