domingo, 23 de febrero de 2014

Las ayudas públicas son eso, ayudas

Ese es otro error muy común de los emprendedores noveles: contar con que vamos a recibir una ayuda pública para justificar la viabilidad de un negocio. A veces lo que se plantea es que esa inversión necesaria para poner en marcha el negocio será asumida por la administración a través de una subvención, o de un préstamo en condiciones favorables. Otras veces es incluso peor, porque lo que intentamos es compensar las pérdidas de un negocio que no es viable con subvenciones y bonificaciones.

Pero hay que tener en cuenta que las ayudas son eso, ayudas. Es decir, los negocios deben ser viables por sí mismos, sin necesidad de recurrir a ningún tipo de subvención. El emprendedor debe tener la financiación necesaria para poder en marcha su negocio sin contar con la ayuda. Y si después nos llega, nos dará un balón de oxigeno que nos permitirá respirar un poco mas tranquilos.

El problema de las ayudas es que puede que no lleguen nunca. Puede ser que nos llevemos una sorpresa y que no cumplamos todos los requisitos necesarios, tal y como habíamos pensado. O puede que nos pidan algún tipo de aval que no podamos conseguir. Son muchas las razones por las que esa ayuda con la que contábamos acabe no llegando. Además también está el problema del tiempo. Las ayudas tardan en llegar, a veces mucho más de lo que imaginamos. Y lo normal es que tengamos que realizar el gasto antes incluso de recibir la ayuda, y por tanto, tenemos que tener el dinero.

Una empresa nunca debe condicionar su viabilidad a la recepción de una ayuda.

sábado, 22 de febrero de 2014

Las franquicias

La idea que hay detrás de las franquicias, en un principio, no parece mala del todo. Se supone que la franquicia te aporta un concepto de negocio que está funcionando en muchos otros lugares, un modelo que está ampliamente constrastado que funciona. Además, te dan todo lo necesario para poner en marcha el negocio, te ayudan con los trámites legales, y te acompañan en el día a día. Claro, todo esto, previo abono de una cantidad de dinero. Quizás la mayor desventaja de la franquicia sea que el emprendedor no tiene libertad para hacer las cosas a su manera, todo está ya decidido.

Sin embargo, últimamente estamos observando demasiadas franquicias que salen mal.¿Por qué de repente vemos aparecer tres negocios de depilación en la misma calle? Que, además, cuando cierran, porque no hay tantos pelos que depilar, son sustituidos por tres negocios de venta de cigarrillos electrónicos. ¿Qué clase de estudio de mercado hicieron para meter la pata de esa manera?

El problema surge cuando el negocio es la franquicia en sí misma, es decir los ingresos por la venta del concepto, y no la venta de un determinado producto o servicio. Por eso mucho ojo con las franqucias. Hay que asegurarse de que se trate de un modelo de negocio consolidado y que funciona bien. Que no tratan de vendernos la moto con la franquicia de moda.

¡Ah! Y si un local ha cambiado de negocio varias veces en el último año, también nos tenemos que plantear la posibilidad de que el problema quizás sea del local, que por alguna razón no gusta a los clientes, y no de los negocios que allí se abrieron.

viernes, 21 de febrero de 2014

Los informáticos no hacen I+D

Lo hemos sufrido montones de veces en nuestras propias carnes. Cuando vamos a solicitar dinero para poner en marcha un proyecto de I+D, y decimos que somos informáticos, empiezan los problemas. Porque los informáticos lo que hacemos son páginas web, ¿verdad? Y eso no es I+D.

Proporcionar una solución original a un problema difícil no es I+D, o al menos no es I+D si la solición al problema la encuentra un informático. Mejorar un proceso y hacerlo much más eficiente tampoco es I+D ... cuando lo hace un informático. En Informática, como me dijeron en el extinto IMADE, solo se considera I+D cuando se trata de desarrollar un nuevo tipo de algoritmo matemático, y subrayo lo de matemático. Si todas las empresas de informática que hacen I+D desarrollasen nuevos algoritmos matemáticos, en España seríamos líderes mundiales en informática teórica.
Vamos a dejar las cosas claras de una vez por todas. Al día de hoy, la informática es la rama del conocimiento humano más creativa que existe. El informático es un artista lógico-matemático que se expresa mediante tecnología. La actividad diaria del informático es resolver problemas, proporcionando en la mayoría de los casos soluciones únicas y originales a los mismos. El informático es un investigador que está constantemente empujando la frontera del conocimiento. Cualquier consultor en informática hace cada día más I+D que muchos de los investigadores de las consideradas como ciencias duras. Trabajar en informática es investigar cada día.

jueves, 20 de febrero de 2014

Cómo saber si una red de venta es una estafa

En una entrada anterior de este blog vimos lo que era las redes de venta (legales), y los sistemas piramidales (ilegales). El problema es que es muy difícil distinguir los unos de los otros. Mi opinión es que debemos huir de ellos como de la peste, sean o no sean ilegales. Pero aun así, si queremos probar suerte en un sistema que parece serio, lo que tenemos que hacer es fijarnos en la cuota que, siempre, nos piden que paguemos para entrar en la red. Esta cuota, legalmente, sólo puede destinarse a la adqusición de un muestrario para hacer las demostraciones de venta, al pago de los cursos de formación como vendedor, y rizando mucho el rizo, para pagar el acceso a la aplicación informática donde registraremos nuestras ventas. Pero nunca, nunca, porque es ilegal, esta cuota puede utilizarse para premiar al vendedor que te introdujo en la red.

Veamos un ejemplo. Te dicen que para entrar en la red Network hay que pagar una cuota de 3.000 euros, de los cuales, 1.000 son para el vendedor que te captó. Pero, y aquí tenemos la zanahoria, te dicen que basta que metas a otras tres personas en la red para que recuperes tu dinero tu dinero. ¡Y que más fácil que meter a tres familiares o amigos! Esto es, simplemente, ilegal.

Como ya comenté, lo mejor es mantenerse alejado de estas redes, incluso si son legales. Pero si aun así queremos unirnos a una, fijaos en la cuota de entrada: cuanto mayor sea, mayor es la probabilidad de que sea una estafa.

miércoles, 19 de febrero de 2014

No, no, los sistemas piramidales no

Una de las opciones de las que dispone el emprendedor, o trabajador autónomo, es la de unirse a una de las redes de ventas existentes. Ya sabéis, de esas que te dan un catálogo de productos, y en las que hay que ir de puerta en puerta vendiéndolos. Tenemos como ejemplo la venta de teléfonos con ACN, la de productos cosméticos con Avon, o las múltiples ONG existentes, tipo Cruz Roja o Acnur. En general, este tipo de trabajos son malos, muy malos. Lo normal es que acabemos echando muchas horas, y cobrando cuatro duros, si es que en realidad llegamos a cobrar algo, porque muchas de estas empresas te exigen un mínimo de ventas para poder cobrar. Totalmente desaconsejado.

Pero dentro de las redes de venta, hay un caso particularmente dañino, son los sistemas piramidales. Los sistemas piramidales nos llevan a perder todo, desde dinero, amigos, familiares, y en muchos casos, hasta la salud. Hay que huir de los sistemas piramidales como de la peste. Los sistemas piramidales se caracterizan porque solemos recibir comisiones no sólo por los productos que vendamos, sino también por atraer nuevos vendedores a la red. Además, también recibimos comisiones por las ventas que hagan nuestros vendedores, y los vendedores que estos atraigan. De esta manera, cuanto más grande sea nuestra red, más dinero, supuestamente, ganaremos. Es como una pirámide, y el que esté en la cúspide, se forra. Pero, desgraciadamente, ninguno de nosotros llegará nunca a estar en un lugar lo suficientemente alto como para poder ganar un sueldo digno, no digo ya hacerse rico.

Además, los sistemas piramidales son ilegales, los prohibe la Ley del Comercio Minorista. Se prohibieron porque en este tipo de sistemas, lo que realmente interesa es meter nuevos vendedores en la red, y no vender unos productos o servicios, que en teoría debería ser el objetivo del negocio.

martes, 18 de febrero de 2014

Sí, la I+D lo que busca es crear productos y servicios comercializables

Sí, lo hemos oído decenas de veces, la convocatoria de proyectos de I+D que saca cierto organismo público lo que financia son proyectos que como resultado obtengan un producto no comercializable. Pero por favor, tenemos que entender qué significa “no comercialiable”. Y cuando digo que tenemos, me refiero a los empresarios, a los investigadores, y a los propios funcionarios de los organismos que financian los proyectos. No comercializable significa que el proyecto no debe dar como resultado un nuevo producto tan maduro que al día siguiente de acabar la I+D pueda salir al mercado. Al día siguiente no, pero al año, o a los seis meses, sí. Es más, no se debería financiar ningún proyecto de I+D empresarial que al cabo de uno o dos años de finalizar del proyecto no haya producido un producto o servicio que esté en el mercado. Otra cosa es que dicho producto tenga éxito comercial, que generalmente no lo tendrá, y por eso, hablabamos de I+D.

No nos podemos imaginar el daño que la las palabras “no conmercializable” han causado a la I+D empresarial de este país. Es un mensaje que ha calado muy dentro de los distintos actores implicados en el desarrollo de la I+D española. Y ha caido como una losa. Los funcionarios encargados de evaluar los proyectos, en cuanto ven la palabra “producto” en la memoria técnica del proyecto, ya están con la mosca detrás de la oreja. De echo, los consultores de I+D somos especialistas en disfrazar lo que es en realidad un producto comercializable, así hablamos de “demostradores tecnológicos”, “activos experimentales”, y otras sandeces, para referirnos a lo que debería ser condición nesaria de todo proyecto, a saber, que tiene que resultar en un producto o servicio.

Y los emprendedores y empresarios también han asumido el mensaje, todo aquello que es bueno para mi empresa, que me va a permitir crecer, que me haga más competitivo, que me va a permitir vender y crear puestos de trabajo, no es financiable, por definición. Así que tengo que inventarme la más variadas y absurdas chorradas de proyectos, que no tienen nada que ver con lo que a mi, como empresario, me interesa, si quiero tener posibilidades de que me financien.

lunes, 17 de febrero de 2014

Investigación no es lo mismo que formación

En una entrada anterior de este blog vimos que mucha gente suele confundir formación con investigación. En este caso vamos a ver el caso contrario, el de la gente que confunde la investigación con la formación.  Se trata de un tipo de confusión que sólo se da en la empresas, y que es bastante difícil de entender.

La idea es la siguiente: el que yo sepa como abordar la solución a un problema no significa que no sea I+D. Este error es muy común en el área TIC. Cuando tenemos la formación adecuada, cuando sabemos qué es lo que hay que hacer, pensamos que ya no es I+D. Al fin y al cabo, la I+D va de ir por caminos que desconocemos, ¿verdad? Pues no, nada más lejos de la realidad. La I+D va de desarrollar nuevos productos y servicios, o de dar nuevas soluciones a problemas existentes. Y si sabemos cómo hacerlo, mejor que mejor, esa parte de formación (que no es I+D) que nos ahorramos.

A modo de ejemplo me gustaría mencionar el sector de los videojuegos. Los videjuegos son a las TIC lo que la Fórmula 1 a la industria del automóvil. La investigación y la innovación que constantemente se produce en los estudios de desarrollo de viejuegos es simplemente impresionante. Nunca he visto un área dónde se requiera tanta I+D, y tan interdisciplinar, como en el desarrollo de videjuegos: física, matemáticas, inteligencia artificial, computación, multimedia, etc. Y sin embargo, cuando a un desarrollador de videojuegos le preguntas sobre la I+D que necesita para realizar un nuevo juego te responde que ninguna. Como tiene la formación adecuada para abordar los retos tecnológicos, piensa que no hace I+D. En estos casos lo que yo solía hacer es preguntarle por los potenciales problemas que creía que iba a encontrar al desarrollar el nuevo juego. Cada potencial problema, un proyecto de I+D (y generalmente hablamos de proyectos de los de la I, no de los de la D).

domingo, 16 de febrero de 2014

Formación no es lo mismo que investigación

Uno de los principales errores que cometemos al plantear un proyecto de I+D, y sobre todo si lo que buscamos es conseguir una subvención pública para poder abordar el mismo, es confundir investigación con formación: el que tú no sepas cómo resolver un problema no lo convierte automáticamente en un proyecto de I+D.

El problema es que tú no sabes resolver el problema, pero quizás otra persona con los conocimientos adecuados, es decir, con la formación adecuada, sí que puede solucionar el problema sin necesidad de realizar ninguna actividad de investigación. Esta es una situación muy habitual. Si somos especialistas en un área, casi nunca se nos ocurren proyectos de I+D en este área (a menos que trabajes en la Universidad, ya que este es tu trabajo), por los motivos que contaré en otra entrada de este blog. Así que lo que hacemos es buscar ideas en otras áreas que desconocemos totalmente, dónde no tenemos idea de cómo resolver algo, dónde no sabemos cual es el estado del arte, y no sabemos qué es lo que está haciendo la gente. Cuando nos movemos a una nueva área se nos ocurren decenas de ideas de proyecto, todas nos parecen muy buenas, y todas creemos que son I+D. Pero no es así, ni todas son tan buenas, y ni todas requieren hacer I+D. Simplemente es que se trata de un área nueva que desconocemos, nos falta formación.

Hay que tener cuidado, mucho cuidado, con este tipo de movimientos. Si nos movemos a una nueva área, debemos dedicarle un periodo de tiempo de aprendizaje, que va desde los 6 meses hasta lo 2 años. Y no tiene sentido plantear un proyecto de I+D antes de ese tiempo.

sábado, 15 de febrero de 2014

El desfase universidad/empresa

Se ha hablado mucho, y se siguirá hablando, sobre ese supuesto "desfase" que hay entre la universidad y la empresa. Desde la universidad insisten que las empresas no entienden la importancia de hacer I+D, y desde las empresas se quejan de que los investigadores universitarios viven en torres de marfil alejados de la realidad del día a día. Y puede que sea cierto, en ambos casos, pero ese no es, en mi opinión, el problema de fondo del desfase universidad - empresa.

El problema radica en la realidad empresarial española. Como vimos en una entrada anterior de este blog, el 92% de las empresas españolas son micropymes con menos de 10 trabajadores. Y la inmensa mayoría de estas micropymes no son empresas de base tecnológica, no saben de qué va esto de la I+D, y hablan en un idioma totalmente diferente al de la innovación. La comunicación empresa-universidad es prácticamente imposible en estos casos. Estamos hablando de bares, restaurantes, tiendas de ropa, fontaneros, concesionarios de coches, y similares. Ese es el tejido empresarial español.

Así, cuando desde la universidad se dice que las empresas españolas deben apostar más por la I+D, lo que en realidad están pidiendo es que la peluquería de la esquina se anime a financiar un proyecto de I+D. ¿Se entiende ahora por qué la I+D empresarial en España es tan raquítica?

viernes, 14 de febrero de 2014

Las empresas deben hacer más I+D

El principal problema de la I+D en España es que las empresas no apoyan lo suficiente a la investigación, ¿verdad? Cuando los empresarios de este país se den cuenta de la importancia que tiene la I+D, y empiecen a financiar proyectos, todo se solucionará, ¿verdad? Sin embargo, estos argumentos tienen un pequeño defecto: la mayoría de los investigadores cuando dice estas cosas, al hablar de las empresas, en realidad se refieren a las grandes empresas que forman parte del IBEX-35. Pero estas empresas, desgraciadamente, son eso, 35, no hay más. Y la mayoría de ellas ya hace I+D. Quizás podrían hacer más, no lo dudo, pero aunque todas ellas estén a pleno rendimiento innovador, tampoco eso iba a suponer una diferencia significativa en el conjunto de la I+D nacional.

¿Y qué pasa con el resto de las empresas? ¿Por qué no financian más proyectos de I+D? Pues simplemente porque no pueden. Sólo tenemos que echarle un vistazo a la realidad empresarial del país. La gran mayoría de la empresas (55%) están compuestas por un único trabajador; otro 40% son microempresas de menos de 10 trabajadores; y en total, las pequeñas y medianas empresas constituyen el 99,8% de las empresas. ¿Cuánto debe invertir una empresa en I+D? ¿El 20% de sus beneficios? ¿Le pedimos a ese 92% de microempresas y autónomos que reinviertan el 20% de sus beneficios en I+D? ¿Beneficios, qué beneficios? nos responderán la mayoría de ellas, y el resto nos dirán que el 20% de sus beneficios no llegan ni a unos pocos cientos de euros anuales. ¿Qué I+D se puede hacer con cien euros al año?

Una de las tres empresas que he montado era una Consultora de I+D. Y uno de los proyectos que me encargaron, desde una administración pública, fue el de buscar empresas TIC con capacidad innovadora en la Comunidad de Madrid que no hubieran solicitado nunca una subvención de I+D. Se supone que después debía ayudarles a entrar en este mundillo de las subvenciones. Desgraciadamente, después de muchas horas de búsqueda, no encontré ninguna. Todas las empresas innovadoras TIC que podían hacer I+D ya estaban haciendo I+D, y no había más. En esas estamos. Es lo que hay.

jueves, 13 de febrero de 2014

Mejor montamos una peluquería

En España empieza a haber una creciente corriente emprenderora. Cada vez son más las personas que optan por crearse su propio futuro mediante el emprendimiento. Aunque la cruda realidad es que este interés en la creación de empresas esta forzado por la situación económica: el emprendimiento español no es por autorealización, es por desesperación.

Pero lo más importante es qué tipo de negocios monta la gente, ¿biotecnología? ¿servicios innovadores en Internet? ¿biocombustibles? Pues no, lo que se abre en España son ... bares y peluquerías. Y no se trata de una cuestión de formación, o de capacidad intelectual. Recordemos que en España tenemos unos jóvenes sobradamente preparados en nuevas tecnologías. El problema es ... el riesgo.

Crear una stratup de base tecnológica es muy arriesgado. Muy pocas sobreviven al primer año, y casi ninguna lo hace a los cinco años; y además, se requiere de una inversión muy grande. Montar un laboratorio de biotecnología no es precisamente barato, o hacer una plataforma de servicios en Internet tampoco. Luego tenemos una equación mortal: alta inversión inicial + alto riesgo de fracaso + empredendedores abandonados a su suerte.

Montar un bar requiere de una inversión mucho menor, y las probabilidades de éxito son mayores. ¡Que sí! ¡Que sí! Que el ratio de Rodillas que cierran después de un año es mucho menor que el de startups. Y dado este panorama, ¿quién va a querer montar una startup? Pues eso, seguimos con los bares o peluquerías.

miércoles, 12 de febrero de 2014

Investigación, desarrollo y qué más

En una entrada anterior hablamos de que la I+D por si sola no es suficiente para montar una startup de éxito, que son necesarias más cosas. ¿Y qué son esas cosas de más? Pues bueno, una vez que hemos terminado la I+D nos debemos plantear, por ejemplo, las siguientes cuestiones:
  • ¿Mi producto, o servicio, es algo que la gente quiera, necesita y está dispuesta a pagar por ello?
  • En el mercado al que me dirijo, ¿existen muchos competidores? ¿se trata de un mercado en expansión o en contracción?
  • ¿Mi producto puede verse afectado por cambios legales o normativos?
  • ¿Dependo de la buena voluntad de una gran multinacional, tipo Google o Facebook?
  • ¿Cuento con la financiación adecuada?
  • ¿Soy capaz de ofrecer mi producto por coste inferior al que la gente está dispuesta a pagar?
  • Etc.
De verdad, hay que plantearse este tipo de cuestiones. Mi maravilloso y revolucionario producto, por sí sólo, no va a ningún lado. Internet está lleno de productos increíbles de los que nadie ha oído nunca hablar. Y si no me cree, hágase el lector la siguiente pregunta, ¿qué probabilidad hay de que escribamos un libro, lo subamos a Amazon, y se convierta en un best seller del que podamos vivir? Ridícula, ¿verdad? Entonces ¿por qué tanta gente piensa que puede subir un juego al App Store o al Google Play y se va a convertir en un éxito? La probabilidad de que esto sea así es incluso menor de que consigamos crear un best seller en Amazon.

martes, 11 de febrero de 2014

La I+D no proporciona una ventaja competitiva

La I+D no proporciona una ventaja competitiva. Y es así. Esta afirmación puede resultar un poco polémica. Al fin y al cabo, nos están constantemente bombardeando con el mensaje de que si queremos ser competitivos tenemos que hacer I+D (al menos de manera oficial, porque en la práctica, la mayoría de la veces la competitividad, o la productividad, se busca obligando a los trabajadores a hacer más horas cobrando menos). Y esto puede que fuera cierto hace algunos años, pero, al menos en el área TIC, esto ya no es así. Y no es así, simplemente porque hoy en día todo el mundo hace I+D.

Todos los productos y servicios nuevos que aparecen en Internet son el resultado de proyectos de I+D. En un mercado donde todo el mundo hace I+D, la I+D ya no es un hecho diferencial, no proporciona ningún tipo de ventaja. Pero claro, si no hacemos I+D, es que ni nos podemos plantear abrir nuestra propia empresa TIC. Luego la I+D es una condición necesaria para poder participar, para no quedarnos atrás con respecto a nuestros competidores. Igual que no se puede abrir un taller de costura sin comprar unas máquinas de coser, tampoco se puede abrir una empresa TIC sin un proyecto de I+D detrás.

El problema es que cuando hemos terminado de hacer la I+D, simplemente estaremos en las mismas condiciones de partida que el resto de start-ups (las decenas de miles de start-ups que hay por ahí). Y la pregunta es ¿y ahora qué? Por eso a la vez me sorprende, y me entristece, que en España todavía estemos organizando jornadas, congresos, reuniones de emprendedores donde se discute sobre la importancia de hacer I+D para poder competir, cuando en otras partes del mundo este debate está más que superado, y lo que se plantea es ¿qué más, aparte de la I+D, tenemos que hacer para poder competir con una mínima posibilidad de éxito?

lunes, 10 de febrero de 2014

La caja lo es todo

El flujo de caja, el fondo de maniobra, la tesorería, o como queramos llamarlo, el caso es que si nos quedamos sin dinero en el banco, se acabó, hay que cerrar. Y vuelvo a insistir, da igual lo que nos deban, da igual los contratos que estemos pendientes de firmar, da igual lo buenos que van a ser los meses venideros. Se nos ha acabado el dinero, hay que cerrar. Y punto.

Por tanto hay que mirar constantemente el dinero que nos queda en el banco. Y siempre tenemos que tener una reserva importante de liquidez, para imprevistos. ¿Estas al corriente de pagos con Hacienda? ¿Seguro? Mira que te chapan la empresa como no pagues. ¿El cliente te ha dicho que te pagará el mes que viene? ¿Seguro? Que de buenas intenciones está empedrado el camino al infierno. ¿Cuentas con cobrar ese pagaré que te han firmado? Ya sabes, esos papelitos que dicen que “pagaré ... si es que puedo pagar”. Y así muchas otras. Ten siempre liquidez en el banco. Es preferible ir un poquito más despacio, y desahogado, que hacer equilibrios sobre esa delgada línea que separa los números negros de los rojos. No te apuntes una venta hasta que no tengas el dinero en el banco. Lo demás, apuntártela cuando facturas, o peor, cuando te hacen el pedido, son quimeras. ¡Ah! Y recuerda que el IVA cobrado no es dinero tuyo, por mucho que esté en tu cuenta corriente.

domingo, 9 de febrero de 2014

Primero yo, después yo, y por último, yo

La teoría de buena gestión empresarial dice que, cuando llega el final del mes, lo primero que hay que hacer es pagar las nóminas de los trabajadores, después las facturas de los proveedores, y por último, y si queda dinero, a los bancos. Porque a los bancos, cuanto más dinero se les debe, más se preocupan por nosotros, y por que todo nos vaya bien. ¡Qué diferencia con la Constitución Española, que dice que lo primero que hay que hacer es pagar a los bancos! Ojalá nuestros políticos gestionasen el país como una empresa.

Pero vamos a lo que vamos: primero yo. Es decir, llegados a final de mes, lo primero que hacemos es pagarnos nuestra bonita nómina. ¿Por qué? Porque ya que vamos a hundir la empresa, si no lo hacemos así, cuando cerremos nos daremos cuenta de que llevamos doce meses sin cobrar. Ya sabes, para intentar salvar la empresa. Y la cara de tontos que se nos queda en ese momento es para hacerle un foto y colgarla en el espejo del baño. Qué no hay apenas dinero para pagar nóminas ... da igual, primero yo. Porque si un mes no nos pagamos, bueno tampoco pasa nada, la presión es muy baja. Pero si un mes no pagamos algunas de las nóminas de los trabajadores, veremos como la presión aumenta, y mucho, y verás cómo te pones las pilas para solucionar el problema. Lo dicho, por el bien de todos, por el bien de la empresa, primero yo.

sábado, 8 de febrero de 2014

Por un oído me entra y por otro me sale

Como ya he mencionado en la introducción de este blog, el principal error que cometen la mayoría de los emprendedores es el de no querer escuchar. Por mucho que nos lo digan, por muchos buenos consejos que nos den, al final preferimos experimentar los errores, esos mismos errores, en nuestras propias carnes. Es así, va con la naturaleza del emprendedor, y la naturaleza humana no se puede cambiar. De que le sirve que yo te diga que el primer fallo que comete todo emprendedor es no querer hablarde su proyecto con nadie. De que sirve que te diga que al contrario, lo que tienes que hacer es contárselo a cuantas más personas mejor, y pedirles su opinión. Insisto, de que sirve que te lo diga, si sé que no lo vas a hacer, ¿verdad que no? Porque se trata de una idea tan buena que temes que te la puedan copiar. Si ya lo sé, si todos hemos pasado por lo mismo.

Así que ánimo, ve al notario, crea tu primera empresa, equivócate, y húndela. Que yo estaré aquí, esperándote, con mi "te lo dije". Sólo te pido una cosa, que no desprecies el valor de lo que has conseguido: aprender.

viernes, 7 de febrero de 2014

19 días y 500 noches

Dice una canción que cuando terminé la relación con mi pareja tardé en olvidarla 19 días y 500 noches. Con las startups pasa algo parecido, aunque no es tan poético. En 19 días uno puede perfectamente hundir una empresa, pero después, tardamos 500 noches en entender qué es lo que ha pasado. Pero eso es así, es parte del proceso de aprendizaje, y además, son 500 noches muy bien aprovechadas.

También está el caso de los emprendedores de éxito que pierden sus empresas. Aunque es relativo eso de que se trataba de startups de éxito, porque nunca se debe de hablar de éxito hasta que no superemos el quinto año de vida. En estos caso es normal que el emprendedor se sumerja en una especie de depresión post-parto de la que es defícil salir. Es un periodo de reflexión donde nos replanteamos nuestra carrera, y que en la mayoría de los casos, conduce a la creación de otra startups, eso sí, siendo mucho más maduros que antes, y con mayores probabilidades de éxito. Sin embargo, si asumimos que el fracaso es parte del aprendizaje, y que de fracasos está sembrado el camino del éxito, este periodo de depresión “post parto” es mucho más breve. Cuando hundes una empresa sólo hay una pregunta que hacerse, ¿quiero seguir siendo emprendedor? ¿me merece la pena? Y si es así, pues a montar la siguiente, y a seguir aprendiendo.

jueves, 6 de febrero de 2014

Nunca te quedes con una mano detrás y otra delante

Siempre que hundas una empresa asegúrate de que te queda suficiente capital para empezar la siguiente. No hay mayor error que hundir una empresa y que te quedes con una mano detrás y otra delante. Hay que aprender a distinguir el momento en que lo mejor es liquidar un negocio y empezar un nuevo con lo que nos quede. Pero claro, para ello nos tiene que quedar algo.

Intentar mantener un negocio insostenible a toda costa es una temeridad. Seguir adelante con la esperanza de que los tiempos cambien en general no es una buena estrategia. Seguir adelante porque no das pena despedir a los trabajadores es peor todavía, porque al final acabaremos quebrando, sin poder asumir las correspondientes indemnizaciones, y entonces sí que quedaremos mal con todo el mundo.

Síntomas claros de que quizás ha llegado el momento de cerrar son cuando no tenemos dinero para pagar las nóminas, o cuando tenemos que pedir prestado en un sitio para poder pagar en otro. Da igual lo que nos deban, los suculentos contratos que vamos a firmar, o los buenos tiempos que se avecinan. El momento de cerrar posiblemente ha llegado.

miércoles, 5 de febrero de 2014

Las entidades financieras sí que pueden limitar los riesgos

En una entrada anterior vimos que el 80% de la startups cierran antes del primer año de vida, y que por tanto, los emprendedores no deben utilizar nunca como garantía su casa para poner en marcha una empresa, porque la perderán, por mucho que nos digan los cancerígenos eslóganes de que "tenemos que arriesgar".

El riesgo se puede controlar, claro que sí, con la diversificación, y eso es precisamente lo que hacen los bancos, los fondos de capital riesgo, las sociedades de garantía recíproca, y demás. Es muy fácil. Si sabes que un 80% de las startups TIC muere el primer año, sólo tienes que financiar muchas de ellas, e intentar compensar las pérdidas de las que han caído con los beneficios que proporcionan las que han sobrevivido. Es pura estadística. Pero nosotros, emprendedores individuales, no podemos hacer eso. No podemos crear diez empresas, avaladas con nuestra casa, con la esperanza de que alguna de ellas funcione bien. No estamos en esa liga. Tan sólo podemos crear una empresa detrás de otra, hundirlas, y aprender de nuestros fracasos. Por eso, no podemos poner todos los huevos en la misma cesta.

Además, ¿qué clase de sociedad de garantía recíproca es aquella que te pide que pongas tu casa como garantía? Es sorprendente que entidades como AvalMadrid exijan más requisitos que los bancos para concederte un préstamo. Háganse un favor a sí mismos, y cámbienle el nombre.

martes, 4 de febrero de 2014

No seas temerario

En la entrada anterior de este blog vimos que en el área del emprendimiento aplica la máxima de "a la tercera va la vencida". A raíz de lo anterior tenemos que aprender una cosa muy importante: jamás pongas tu casa, o cualquier bien que poseas, como garantía de un nuevo negocio que quieres emprender. Simplemente, porque la vas a perder. Si es tu primer negocio, perderás tu casa; si es tu segundo negocio, también; y si es el tercer negocio que montas, probablemente también.

Actualmente existe mucha presión por parte de los bancos, y de las administraciones públicas, para que el emprendedor se arriesgue. Nos bombardean continuamente con mensajes del tipo “hay que arriesgar”, "si no crees tú en tu proyecto, quién va a creer en él", y otras sandeces por el estilo. Pero nosotros somos emprendedores, maestros en la gestión del riesgo, no unos temerarios. Y sobre todo, somos inteligentes, y sabemos leer las estadísticas. Y las estadísticas nos dicen que el 80% de las start-ups en TIC no sobreviven al primer año. Lo que significa que tenemos un 80% de probabilidades de perder nuestra casa. Un riesgo que nunca, nuca, debemos asumir.

lunes, 3 de febrero de 2014

A la tercera va la vencida

Todos conocemos el viejo refrán que dice que “a la tercera va la vencida”. Este refrán no puede ser más cierto en el mundo de los emprendedores y las startups. A saber, que lo normal es que tengamos que crear, y hundir, dos empresas ante de crear una tercera con ciertas posibilidades de éxito. El emprendedor que monta su primera empresa y tiene un éxito arrollador no existe, y si alguien me viene con la historia de un emprendedor que sí que lo ha conseguido, le soltaré otro viejo dicho, aquel de que se trata de “la excepción que confirma la regla”.

El 80% de las startups TIC mueren durante el primer año, y muy pocas sobreviven más allá de los cinco años. Ésta es la realidad que nos muestran las estadísticas. ¿Y cómo encaja esta estadística tan demoledora con lo de a la tercera va la vencida? Si es verdad que a la tercera va la vencida, las estadístics deberían ser mucho más favorables. ¿Cual es el problema? Pues que la gran mayoría de la gente sólo monta una empresa, y cuando la hunden, abandona la idea de ser emprendedor. Y ése, es su error. Emprender implica equivocarse, es parte del proceso de aprendizaje, y si con el primer fracaso nos retiramos, nunca nos graduaremos en emprendimiento.

domingo, 2 de febrero de 2014

Habla de tu idea

Este es uno de los principales errores que cometen los emprendedores, no querer hablar de su idea de proyecto. El motivo es que, se trata de una idea tan buena, que tenemos miedo que alguien nos la robe y se nos coma el suculento pastel. Mal, muy mal. Tenemos que hablar de nuestra idea con todo el mundo, cuanta más gente mejor, y recabar sus opiniones. La opinión que nos de la gente puede ser muy valiosa. Primero porque nos dará una primera aproximación de cómo va a ser recibido nuestro producto en el mercado. Segundo porque nos harán preguntas, preguntas que a nosotros seguramente ni se nos habían ocurrido. Y tercero, porque la gente suele responder a una idea con más ideas sobre cómo mejorarla. Es mucho lo que podemos ganar contándole a los demás nuestro proyecto. 

Y qué podemos perder, ¿que nos roben la idea? Vamos a ver si dejamos una cosa clara: tú no eres nadie, y tu idea vale un pimiento. Esa idea tan buena que se te acaba de ocurrir, ya se le ha ocurrido a centenares de personas antes que a ti. Gente mucho más inteligente que tú, con mucha más preparación, y con muchos más recursos económicos, y que posiblemente la descartaron porque era un churro de idea con la que no se iba a ningún lado. ¿Qué te has creído? ¿Qué eres el centro del mundo? Todos los días a la gente se le ocurre miles de ideas, mucho mejores que la tuya. ¿Te crees que tienes algo por tener una idea? Pues no, no tienes nada, absolutamente nada. Cuando tengas un prototipo de producto o servicio, quizás podrás decir que tienes alguna cosa. Pero por ahora tienes lo mismo que todo el mundo, un montón de buenas ideas.

Además, el que tu idea funcione o no depende casi exclusivamente de la implentación que seas capaz de hacer de ella. Y creeme, el primer paso de una buena implementación es contrastar esa idea "tan original" con otras personas.

sábado, 1 de febrero de 2014

La soledad del emprendedor

Ser emprendedor es sufrir en solitario. Uno puede estar rodeado de montones de personas durante las horas de trabajo, y sin embargo, sentirse muy splo. Podemos tener contratados a varios trabajadores, muy eficientes y responsables, pero mientras ellos están totalmente ajenos a los problemas hablando de lo divertida que fue la última película de cine que vieron, tú estarás frente a la pantalla del ordenador, revisando una y otra vez las previsiones de ingresos y gastos, mientras te tiras de los pelos. Puedes incluso tener socios que te acompañen en tu aventura empresarial, socios que comparten los riesgos contigo, muy buena gente pero también ajenos, que van a lo suyo, y mientras tú, dándole vueltas a coco.

En toda startup siempre hay uno de los emprendedores, tú, que se echa la responsabilidad sobre sus hombros, y que sufre, en solitario, la caida de la empresa.

viernes, 31 de enero de 2014

Eres empresario, y eres malo

Los empresarios son los malos de la película. Eso es algo que todos sabemos. Nos lo repiten constantemente en los medios de comunicación, hay montones de chistes sobre lo malvados que son los empresarios, y la gente no hace nada más que quejarse de sus jefes empresarios. Los empresarios explotan a sus trabajadores, les pagan cuatro duros mientras ellos se dedican a darse la vida padre en sus yates carísimos. Los empresarios engañan a los clientes, les dan unos productos de mala calidad a unos precios desorbitados. Y los empresarios no apuestan por la educación y la I+D, porque nos quieren a todos borreguitos. Y dado este panorama, ¿por qué va a haber alguien que quiera ser empresario? Es verdad que la imagen del emprendedor es algo mejor, pero al fin y al cabo, el objetivo de todo emprendedor es ser algún día empresario, es decir, tener una empresa.

En este país, la gente idolatra a los jugadores de fútbol, a los cantantes, y (inexplicablemente) a los contertulianos de la televisión basura. Pero, ¿a los empresarios? ¿Quién en este país quiere ser como Emilio Botín, o como Antonio Brufau? Nadie, porque socialmente está muy mal visto ser empresario.

Pues eso es lo que te espera. Si eres capaz de crear tu propio puesto de trabajo serás visto como un tonto, porque recordemos, en España, los autónomos están considerados como tontos. Y si eres capaz de crear varios puestos de trabajo para otras personas, pasaras al siguiente nivel, a ser empresario, y por tanto, serás malo, muy malo. Crear tu propio puesto de trabajo debería ser visto como una hazaña, y crear un puesto de trabajo para otra persona como una heroicidad. Pero no es así. Así que tenlo en cuenta, reconocimiento social, ninguno, olvídate. Que te miren mal, eso es lo que vas a conseguir.

jueves, 30 de enero de 2014

Te lo dije

Cuando hundas tu primera empresa, porque la vas a hundir, te encontrarás con dos tipos de personas, por un lado están los que te dirán “eso ya lo sabía yo”, y por otro lado, los que directamente te dirán “te lo dije”.

El primer grupo de personas, los de “eso ya lo sabía yo”, se caracterizan por su extraordinaria habilidad para “predecir” el pasado, sólo superada por su nula capacidad para predecir el futuro. No, no lo sabían, y en el improbable caso de que lo supieran, de nada nos sirve que nos lo digan ahora, cuando la empresa ya está en bancarrota.

Y por otro lado, están los del “te lo dije”, un grupo todavía más sorprendente que el anterior, porque juraríamos que, o bien no nos dijeron nada, o bien que lo que nos dijeron fue justo lo contrario. En realidad lo que nos dijeron fue que teníamos que deshacernos de ese cliente que nos aportaba el 80% de los ingresos, porque nos estaba distrayendo del objetivo principal de la empresa; cuando abandonar dicho cliente ha sido el motivo fundamental por el cual has tenido que cerrar. También nos dijeron que teníamos que pedir un préstamo, porque había que arriesgar; préstamo que al día de hoy no sabes cómo vas a devolver. Y también nos dijeron que nos teníamos que centrar en esa nueva tecnología que acababa de salir, porque era el futuro; tecnología que, por cierto, dos años después ya no utiliza nadie.

Aquí el único que te lo ha dicho, y que ha acertado de pleno con el futuro, soy yo, que dije que ibas a hundir tu primera empresa, y así ha pasado (o va a pasar).

miércoles, 29 de enero de 2014

El cáncer de los eslóganes

Están ahí, nos bombardean todo los días con ellos, son los eslóganes, los cancerígenos eslóganes. Nos dice una marca de ropa de deporte que “Just do it”, o sea, que sólo hay que hacerlo, sea lo que sea, hazlo; y nos lo muestran con un jugador de baloncesto que es capaz de saltar más de veinte metros de altura para encestar en una canasta, porque simplemente lo hace. También tenemos a ese hombrecillo verde que se cuelga a la espalda de un chico joven que está entrenando, y mientras tanto le susurra al oido cosas como “hazlo o no lo hagas, pero no lo intentes” (yo también era partidario de aplicar los principios de la filosofía Jedi en la vida, así cuando intentaba ligar con chicas me decía a mi mismo “no pienses, sigue tu instinto”, y claro, así me fue). O aquel de "sty hungry, stay foolish", que nos decía el señor Jobs, y si a él le fue bien, a nosotros también nos debería funcionar, ¿o no?

Son los eslóganes cancerígenos, que están bien para vender colonias, pero sólo para eso. En la vida, hay que ser más racional. Somos humanos, no somos superhombres, tenemos nuestras limitaciones. Y no estamos solos, como decía Ortega y Gasset, nos acompañan nuestras circustancias. Hombres y mujeres normales y corrientes que viven donde viven, y en la época en la que viven. Y que a partir de ahí intentan labrarse un futuro mejor. Eso es lo que somos. Y mucho cuidado con tomarse demasiado en serio los eslóganes de colonias, ropa deportiva, incubadoras de empresas, y cursos para emprendedores, porque nos podemos hacer daño.

“¿Pueden tus ideas cambiar el mundo?”, le decían al joven inventor Flint en la sala de motivación; era sólo una película de animación, lástima que mi hijo de 7 años no pudiese captar la ironía envenenada de los guionistas. De hecho, no se si alguien más de los que estaban en el cine fue capaz de hacerlo.

¿Te has tomado alguna vez al pie de la letra lo que dicen estos eslóganes? ¿Y qué tal te ha ido?

martes, 28 de enero de 2014

El emprendedor de éxito no puede tirar la toalla

Nos lo han dicho muchas veces, el emprendedor de éxito nunca tira la toalla. Pero en realidad no hemos entendido lo que nos querían decir. El emprendedor de éxito no tira la toalla, porque no puede tirarla. La mayoría de nosotros rezamos para que Dios (o en quién sea en quién creemos) nos de fuerzas para no tirar la toalla, pero hay ciertas personas que lo que le piden a Dios todas las noches es que le de fuerzas justo para lo contrario, para tirarla. Y se dicen a sí mismos que no pueden más, que se acabó, que hasta aquí han llegado. Pero a la mañana siguiente están otra vez al pie del cañón. Porque no pueden tirar la toalla. Es su naturaleza. Y claro que acaban teniendo éxito, los que consiguen sobrevivir, porque la mayoría de ellos muere en el intento.

¿Eres uno de ellos? ¿Eres de los que no puede tirar la toalla? Pues ten mucho cuidado, porque puedes que acabes haciéndote daño. ¿No eres uno de ellos? Perfecto, sólo tienes que plantearte las cosas de otra manera, más racional. Lo de no tirar la toalla, es para lo que no pueden tirar la toalla. Los demás lo que tenemos que aprender es cuando es el momento de tirar la toalla, y cuando es el momento de volverla a coger. Y la clave del éxito es precisamente esa, aprender cuándo ha llegado cada momento.

lunes, 27 de enero de 2014

Equivocarse es malo, malísimo

A los españoles hay pocas cosas que nos den tanto miedo como el fracaso, quizás sólo superado por el absurdo miedo que tenemos a hacer el ridículo. En España, equivocarse está mal visto. Fracasar es malo. Pero si tenemos en cuenta que la única forma de aprender algo bien es mediante la prueba y el error, entenderemos por qué los españoles no aprendemos nada en esto del emprendimiento. Sólo hay que mirar lo que nos dice nuestro refranero tradicional, esa gran fuente de sabiduría de la que se supone que todos debemos beber, y donde encontramos perlas como “más vale lo malo conocido, que lo bueno por conocer”, o aquella de “virgencita que me quede como estoy”, o la de “más vale pájaro en mano que 101 volando”. Dado este panorama no debe sorprendernos que en España la máxima ambición de los jóvenes sea aprobar una oposición y ser funcionarios. Los españoles preferimos saber con 22 años lo que vamos a estar haciendo el resto de nuestra vida. No nos gustan las incertidumbres, preferimos lo conocido, aunque sea malo. Nos asustan las montañas rusas, somos más gente de tiovivos.

Tú, como emprendedor, no le debes tener miedo a fracasar, porque sabes que el fracaso es parte del proceso de aprendizaje. Eres como Goku, el chico de bola de dragón, que con cada pelea que perdía se hacía más fuerte. Eres como el ajedrecista profesional, que nunca revisa las partidas que ha ganado, porque sabe que sólo se aprende de las partidas que pierde. No le tienes miedo ha hacer el ridículo, porque como dice el refrán (también hay algunos refranes que dicen cosas inteligentes) “más vale parecer tonto que serlo”: si  no entiendes algo, preguntas, si no sabes qué pasa cuando haces algo, lo compruebas. El miedo al fracaso, a hacer el ridículo, no te debe frenar nunca, porque si lo hace, te perderás muchas cosas en esta vida.

domingo, 26 de enero de 2014

Lo más duro, el que te roben

En mi opinión, lo más duro de ser emprendedor es que te roben. No se si al lector le han robado el dinero alguna vez en la calle a punta de navaja. Si es así, ¿a que fue desagradable, verdad? Pues este es el pan de cada día de los emprendedores, que nos roben. Nos roban nuestros empleados, personas a las que les pagamos para que hagan un trabajo, y en lugar de ello, vemos como se pasan el día tocándose las narices. Nos roban nuestos proveedores, porque como somos pequeños y no nos podemos defender, nos cobran más que al resto. Nos roban nuestros clientes, que pretenden que hagamos el doble de lo acordado, por la mitad de dinero; y eso cuando nos pagan, porque muchas veces ni siquiera nos pagarán. Y sobre todo, nos roba la administración pública, y no sólo mensualmente, ya que entre Hacienda y la Seguridad Social cobran tanto como si tuvieras un empleado más, sino que cada dos por tres se deja caer con regalitos, como el cobro por anticipado de impuestos a cargo de los beneficios del año que viene. ¿Del año que viene? ¡Pero si no se si mañana va a seguir abierta la empresa!

¡Ah! Y que no se te olvide abonar el IVA de lo que te han robado.

sábado, 25 de enero de 2014

Ventajas de ser emprendedor

¿Cuáles son las ventajas de ser emprendedor? Pocas, la verdad. Se habla de la realización personal, pero claro, ésta sólo se da si tienes éxito, si no, no hay realización que valga. Se habla de aprender, y es verdad, se aprende mucho, a base de recibir un palo tras otro. Pero también se aprende leyendo libros o haciendo un cursillo, actividades mucho más tranquilas. El problema es que en el área de la gestión empresarial y el emprendimiento, la mayoría de los libros no sirven para nada. Entre tanta literatura, lo difícil es separar el trigo de la paja. Pero una vez separado, se puede aprender tanto o más leyendo un buen libro que emprendiendo.

¿Entonces? Quizás lo mejor de ser emprendedor es que uno pierde el miedo a lo desconocido. La incertidumbre deja de crearnos desasosiego. La mayoría de la gente está obsesionada con su futuro, y les da miedo perder su puesto de trabajo fijo. A los ex-emprendedores no. Porque sabemos que si por la mañana nos despiden, a medio día nos damos de alta en Hacienda como autónomos, y por la tarde seguimos trabajando. Así que no dejamos de tener unos mínimos ingresos mientras buscamos otro trabajo. Los emprendedores sabemos muy bien de qué va esto, así que no nos da miedo volver al pie del cañón cuando sea necesario (otra cosa es que nos apetezca).

viernes, 24 de enero de 2014

Desventajas de ser emprendedor

Cuando montas una empresa, tu vida, tal y como la habías conocido hasta ese momento, deja de existir. Ser emprendedor tiene muchas desventajas, y es bueno conocerlas antes de lanzarse a la aventura. La mayoría de los emprendedores, después después del primer año, suelen exclamar ¡de haberlo sabido iba a emprender su tía!

Cuando uno trabaja por cuenta ajena tiene un salario fijo, que cobra todos los meses, independientemente del trabajo realizado durante el mes. Cuando uno es emprendedor esto se acaba. El salario es muy irregular, y durante los dos primeros años de vida de la empresa, lo normal es que haya muchos meses que no cobremos nada. Esto es importante, y hay que tenerlo en cuenta antes de lanzarnos a la aventura. Es decir, que en previsión de que se de el peor de los casos, tenemos que tener un respaldo que nos permita sobrevivir muchos meses sin cobrar nada.

Cuando uno trabaja por cuenta ajena tiene un horario fijo. Es verdad que la gente hace muchas horas extra. Pero cuando uno es emprendedor, simplemente no hay horario, se trabaja 24 horas al día. Y esto es inevitable. Cuando estamos en casa cenando, estamos pensando en le empresa; cuando nos lavamos los dientes, también; y cuando nos vamos a la cama, seguimos con ello. Ser emprendedor es trabajar las 24 horas del día, aunque no estemos físicamente en la oficina.

Cuando uno trabaja por cuenta ajena, por las noches suele dormir. Cuando uno es emprendedor, lo habitual es que no. Los emprendedores pasan muchas noches en vela, pensando cómo van a pagar las nóminas del mes siguiente, si se lanzan o no al desarrollo de un nuevo producto, o dónde buscar más clientes. Ser emprendedor es dormir poco y mal.

jueves, 23 de enero de 2014

Crea tu propia startup y equivócate

Las historias que hay detrás de los emprendedores de éxito, y de las startups que se han convertido en gigantes multinacionales, no nos aportan nada a nosotros como emprendedores que empezamos desde cero. Yo entiendo que a todos nos gusta leer sobre el éxito de los demás, por que nos crea una falsa esperanza de que es posible repetir ese éxito, porque nos motiva a intentarlo, y porque nos permite soñar. Pero aquí a lo que vamos es a crear una startup, una nueva empresa de base tecnológica (NEBT), que tenga una mínima posibilidad de sobrevivir, y para ello, leer sobre el éxito de los demás es algo que no ayuda demasiado. Primero porque son casos aislados, rarezas estadísticas con muy baja frecuencia, y por tanto, los problemas a los que se han visto obligados a hacer frente, no son los mismos a los que nos vamos a enfrentar tú y yo. Por ejemplo, el problema de cómo mantener una estructura de recursos humanos coherente en una empresa que quintuplica su tamaño anualmente no es algo a lo que seguramente nos tengamos que enfrentar en nuestra startup. Segundo, porque la gente no suele saber por qué ha tenido éxito, aunque todos sabemos, y muy bien, por qué hemos fracasado. Una persona que ha fracasado, invariablemente le dedica mucho tiempo a reflexionar por qué ha acabado llegando a dónde está. Una persona que ha tenido éxito generalmente no tiene tiempo para reflexionar el por qué de su éxito. Hay mucho que aprender de los fracasos de los demás, pero casi nada de sus éxitos. Por eso cuando voy a una librería y veo que está llena de libros de casos de éxito, me entristezco. Porque son libros inútiles. Sé que la gente no va a aprender nada con ellos. Ojalá algún día las librerías esté llenas de libros de fracasos escritos por emprendedores fracasados. Cuando ese día llegue, quizás podamos empezar a avanzar.

Este blog es sobre el fracaso empresarial, escrito por un emprendedor fracasado que ha montado y hundido tres startups. Se trata de un blog que está lleno de ejemplos de cómo NO hacer las cosas, y por tanto, es un blog con el que se puede aprender un montón, y que nos puede ayudar a evitar cometer los mismos errores que antes han cometido otros. Pero que, desgraciadamente, estoy convencido de que no cumplirá con sus objetivos. Por que al igual que me sucedió a mi en su día, el principal error de los emprendedores es que nunca escuchan. Así que amigo emprendedor, lee el blog, no aprendas nada, y haz las cosas como tú consideres que es lo mejor, es decir, mal. Monta dos o tres startups, húndelas, y luego vuelve a releerlo. Entonces lo verás, y lo entenderás. Y ese será el momento en el que mejor preparado estarás para montar una empresa de éxito.