lunes, 10 de febrero de 2014

La caja lo es todo

El flujo de caja, el fondo de maniobra, la tesorería, o como queramos llamarlo, el caso es que si nos quedamos sin dinero en el banco, se acabó, hay que cerrar. Y vuelvo a insistir, da igual lo que nos deban, da igual los contratos que estemos pendientes de firmar, da igual lo buenos que van a ser los meses venideros. Se nos ha acabado el dinero, hay que cerrar. Y punto.

Por tanto hay que mirar constantemente el dinero que nos queda en el banco. Y siempre tenemos que tener una reserva importante de liquidez, para imprevistos. ¿Estas al corriente de pagos con Hacienda? ¿Seguro? Mira que te chapan la empresa como no pagues. ¿El cliente te ha dicho que te pagará el mes que viene? ¿Seguro? Que de buenas intenciones está empedrado el camino al infierno. ¿Cuentas con cobrar ese pagaré que te han firmado? Ya sabes, esos papelitos que dicen que “pagaré ... si es que puedo pagar”. Y así muchas otras. Ten siempre liquidez en el banco. Es preferible ir un poquito más despacio, y desahogado, que hacer equilibrios sobre esa delgada línea que separa los números negros de los rojos. No te apuntes una venta hasta que no tengas el dinero en el banco. Lo demás, apuntártela cuando facturas, o peor, cuando te hacen el pedido, son quimeras. ¡Ah! Y recuerda que el IVA cobrado no es dinero tuyo, por mucho que esté en tu cuenta corriente.

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