Ser emprendedor es sufrir en solitario. Uno
puede estar rodeado de montones de personas durante las horas de trabajo, y sin embargo, sentirse
muy splo. Podemos tener contratados a varios trabajadores, muy eficientes y responsables, pero mientras ellos están totalmente ajenos a los problemas hablando de lo divertida que fue la última película de cine que vieron, tú estarás frente a la pantalla del ordenador, revisando una y otra vez las previsiones de ingresos y gastos, mientras te tiras de los pelos. Puedes incluso tener socios que te acompañen en tu aventura empresarial, socios que comparten los riesgos contigo, muy buena gente pero también ajenos, que van a lo suyo, y mientras tú, dándole vueltas a coco.
En toda startup siempre hay uno de los emprendedores, tú, que se echa la responsabilidad sobre sus hombros, y que sufre, en solitario, la caida de la empresa.
En toda startup siempre hay uno de los emprendedores, tú, que se echa la responsabilidad sobre sus hombros, y que sufre, en solitario, la caida de la empresa.
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