Sí, lo hemos oído
decenas de veces, la convocatoria de proyectos de I+D que saca cierto
organismo público lo que financia son proyectos que como resultado
obtengan un producto no comercializable. Pero por favor, tenemos que
entender qué significa “no comercialiable”. Y cuando digo que
tenemos, me refiero a los empresarios, a los investigadores, y a los
propios funcionarios de los organismos que financian los proyectos.
No comercializable significa que el proyecto no debe dar como
resultado un nuevo producto tan maduro que al día siguiente de
acabar la I+D pueda salir al mercado. Al día siguiente no, pero al
año, o a los seis meses, sí. Es más, no se debería financiar
ningún proyecto de I+D empresarial que al cabo de uno o dos años de
finalizar del proyecto no haya producido un producto o servicio que
esté en el mercado. Otra cosa es que dicho producto tenga éxito
comercial, que generalmente no lo tendrá, y por eso, hablabamos de
I+D.
No nos podemos imaginar
el daño que la las palabras “no conmercializable” han causado a
la I+D empresarial de este país. Es un mensaje que ha calado muy dentro de los distintos actores implicados en el desarrollo de la
I+D española. Y ha caido como una losa. Los funcionarios encargados
de evaluar los proyectos, en cuanto ven la palabra “producto” en
la memoria técnica del proyecto, ya están con la mosca detrás de
la oreja. De echo, los consultores de I+D somos especialistas en
disfrazar lo que es en realidad un producto comercializable, así
hablamos de “demostradores tecnológicos”, “activos
experimentales”, y otras sandeces, para referirnos a lo que debería
ser condición nesaria de todo proyecto, a saber, que tiene que
resultar en un producto o servicio.
Y los emprendedores y empresarios también han asumido el mensaje, todo aquello que es bueno para mi empresa, que me va a permitir crecer, que me haga más competitivo, que me va a permitir vender y crear puestos de trabajo, no es financiable, por definición. Así que tengo que inventarme la más variadas y absurdas chorradas de proyectos, que no tienen nada que ver con lo que a mi, como empresario, me interesa, si quiero tener posibilidades de que me financien.
Y los emprendedores y empresarios también han asumido el mensaje, todo aquello que es bueno para mi empresa, que me va a permitir crecer, que me haga más competitivo, que me va a permitir vender y crear puestos de trabajo, no es financiable, por definición. Así que tengo que inventarme la más variadas y absurdas chorradas de proyectos, que no tienen nada que ver con lo que a mi, como empresario, me interesa, si quiero tener posibilidades de que me financien.

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