Uno de los principales
errores que cometemos al plantear un proyecto de I+D, y sobre todo si
lo que buscamos es conseguir una subvención pública para poder
abordar el mismo, es confundir investigación con formación: el que tú no sepas cómo resolver un problema no lo convierte automáticamente en un proyecto de I+D.
El problema es que tú no sabes resolver el problema, pero quizás otra persona con los conocimientos adecuados, es decir, con la formación adecuada, sí que puede solucionar el problema sin necesidad de realizar ninguna actividad de investigación. Esta es una situación muy habitual. Si somos especialistas en un área, casi nunca se nos ocurren proyectos de I+D en este área (a menos que trabajes en la Universidad, ya que este es tu trabajo), por los motivos que contaré en otra entrada de este blog. Así que lo que hacemos es buscar ideas en otras áreas que desconocemos totalmente, dónde no tenemos idea de cómo resolver algo, dónde no sabemos cual es el estado del arte, y no sabemos qué es lo que está haciendo la gente. Cuando nos movemos a una nueva área se nos ocurren decenas de ideas de proyecto, todas nos parecen muy buenas, y todas creemos que son I+D. Pero no es así, ni todas son tan buenas, y ni todas requieren hacer I+D. Simplemente es que se trata de un área nueva que desconocemos, nos falta formación.
Hay que tener cuidado, mucho cuidado, con este tipo de movimientos. Si nos movemos a una nueva área, debemos dedicarle un periodo de tiempo de aprendizaje, que va desde los 6 meses hasta lo 2 años. Y no tiene sentido plantear un proyecto de I+D antes de ese tiempo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario