jueves, 6 de febrero de 2014

Nunca te quedes con una mano detrás y otra delante

Siempre que hundas una empresa asegúrate de que te queda suficiente capital para empezar la siguiente. No hay mayor error que hundir una empresa y que te quedes con una mano detrás y otra delante. Hay que aprender a distinguir el momento en que lo mejor es liquidar un negocio y empezar un nuevo con lo que nos quede. Pero claro, para ello nos tiene que quedar algo.

Intentar mantener un negocio insostenible a toda costa es una temeridad. Seguir adelante con la esperanza de que los tiempos cambien en general no es una buena estrategia. Seguir adelante porque no das pena despedir a los trabajadores es peor todavía, porque al final acabaremos quebrando, sin poder asumir las correspondientes indemnizaciones, y entonces sí que quedaremos mal con todo el mundo.

Síntomas claros de que quizás ha llegado el momento de cerrar son cuando no tenemos dinero para pagar las nóminas, o cuando tenemos que pedir prestado en un sitio para poder pagar en otro. Da igual lo que nos deban, los suculentos contratos que vamos a firmar, o los buenos tiempos que se avecinan. El momento de cerrar posiblemente ha llegado.

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