miércoles, 19 de febrero de 2014

No, no, los sistemas piramidales no

Una de las opciones de las que dispone el emprendedor, o trabajador autónomo, es la de unirse a una de las redes de ventas existentes. Ya sabéis, de esas que te dan un catálogo de productos, y en las que hay que ir de puerta en puerta vendiéndolos. Tenemos como ejemplo la venta de teléfonos con ACN, la de productos cosméticos con Avon, o las múltiples ONG existentes, tipo Cruz Roja o Acnur. En general, este tipo de trabajos son malos, muy malos. Lo normal es que acabemos echando muchas horas, y cobrando cuatro duros, si es que en realidad llegamos a cobrar algo, porque muchas de estas empresas te exigen un mínimo de ventas para poder cobrar. Totalmente desaconsejado.

Pero dentro de las redes de venta, hay un caso particularmente dañino, son los sistemas piramidales. Los sistemas piramidales nos llevan a perder todo, desde dinero, amigos, familiares, y en muchos casos, hasta la salud. Hay que huir de los sistemas piramidales como de la peste. Los sistemas piramidales se caracterizan porque solemos recibir comisiones no sólo por los productos que vendamos, sino también por atraer nuevos vendedores a la red. Además, también recibimos comisiones por las ventas que hagan nuestros vendedores, y los vendedores que estos atraigan. De esta manera, cuanto más grande sea nuestra red, más dinero, supuestamente, ganaremos. Es como una pirámide, y el que esté en la cúspide, se forra. Pero, desgraciadamente, ninguno de nosotros llegará nunca a estar en un lugar lo suficientemente alto como para poder ganar un sueldo digno, no digo ya hacerse rico.

Además, los sistemas piramidales son ilegales, los prohibe la Ley del Comercio Minorista. Se prohibieron porque en este tipo de sistemas, lo que realmente interesa es meter nuevos vendedores en la red, y no vender unos productos o servicios, que en teoría debería ser el objetivo del negocio.

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