Todos conocemos el viejo
refrán que dice que “a la tercera
va la vencida”. Este refrán no puede ser más cierto en el
mundo de los emprendedores y las startups. A saber, que lo normal es
que tengamos que crear, y hundir, dos empresas ante de crear una
tercera con ciertas posibilidades de éxito. El emprendedor que monta su
primera empresa y tiene un éxito arrollador no existe, y si alguien
me viene con la historia de un emprendedor que sí que lo ha
conseguido, le soltaré otro viejo dicho, aquel de que se trata de “la
excepción que confirma la regla”.
El 80% de las startups
TIC mueren durante el primer año, y muy pocas sobreviven más allá de
los cinco años. Ésta es la realidad que nos muestran las estadísticas. ¿Y cómo encaja esta
estadística tan demoledora con lo de a la tercera va la vencida? Si es verdad que a la tercera va la vencida, las estadístics deberían ser mucho más favorables. ¿Cual es el problema? Pues que la gran mayoría de la gente sólo monta una empresa, y cuando la hunden, abandona la idea de ser emprendedor. Y
ése, es su error. Emprender implica equivocarse, es parte del proceso de aprendizaje, y si con el primer fracaso nos retiramos, nunca nos graduaremos en emprendimiento.
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