En una entrada anterior vimos que el 80% de la startups cierran antes del primer año de vida, y que por tanto, los emprendedores no deben utilizar nunca como garantía su casa para poner en marcha una empresa, porque la perderán, por mucho que nos digan los cancerígenos eslóganes de que "tenemos que arriesgar".
El riesgo se puede controlar, claro que sí, con la diversificación, y eso es precisamente lo que hacen los bancos, los fondos de capital riesgo, las sociedades de garantía recíproca, y demás. Es muy fácil. Si sabes que un 80% de las startups TIC muere el primer año, sólo tienes que financiar muchas de ellas, e intentar compensar las pérdidas de las que han caído con los beneficios que proporcionan las que han sobrevivido. Es pura estadística. Pero nosotros, emprendedores individuales, no podemos hacer eso. No podemos crear diez empresas, avaladas con nuestra casa, con la esperanza de que alguna de ellas funcione bien. No estamos en esa liga. Tan sólo podemos crear una empresa detrás de otra, hundirlas, y aprender de nuestros fracasos. Por eso, no podemos poner todos los huevos en la misma cesta.
El riesgo se puede controlar, claro que sí, con la diversificación, y eso es precisamente lo que hacen los bancos, los fondos de capital riesgo, las sociedades de garantía recíproca, y demás. Es muy fácil. Si sabes que un 80% de las startups TIC muere el primer año, sólo tienes que financiar muchas de ellas, e intentar compensar las pérdidas de las que han caído con los beneficios que proporcionan las que han sobrevivido. Es pura estadística. Pero nosotros, emprendedores individuales, no podemos hacer eso. No podemos crear diez empresas, avaladas con nuestra casa, con la esperanza de que alguna de ellas funcione bien. No estamos en esa liga. Tan sólo podemos crear una empresa detrás de otra, hundirlas, y aprender de nuestros fracasos. Por eso, no podemos poner todos los huevos en la misma cesta.
Además, ¿qué clase de
sociedad de garantía recíproca es aquella que te pide que pongas tu
casa como garantía? Es sorprendente que entidades como AvalMadrid exijan más requisitos que los bancos para concederte un préstamo. Háganse un favor a sí mismos, y cámbienle el
nombre.
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