lunes, 27 de enero de 2014

Equivocarse es malo, malísimo

A los españoles hay pocas cosas que nos den tanto miedo como el fracaso, quizás sólo superado por el absurdo miedo que tenemos a hacer el ridículo. En España, equivocarse está mal visto. Fracasar es malo. Pero si tenemos en cuenta que la única forma de aprender algo bien es mediante la prueba y el error, entenderemos por qué los españoles no aprendemos nada en esto del emprendimiento. Sólo hay que mirar lo que nos dice nuestro refranero tradicional, esa gran fuente de sabiduría de la que se supone que todos debemos beber, y donde encontramos perlas como “más vale lo malo conocido, que lo bueno por conocer”, o aquella de “virgencita que me quede como estoy”, o la de “más vale pájaro en mano que 101 volando”. Dado este panorama no debe sorprendernos que en España la máxima ambición de los jóvenes sea aprobar una oposición y ser funcionarios. Los españoles preferimos saber con 22 años lo que vamos a estar haciendo el resto de nuestra vida. No nos gustan las incertidumbres, preferimos lo conocido, aunque sea malo. Nos asustan las montañas rusas, somos más gente de tiovivos.

Tú, como emprendedor, no le debes tener miedo a fracasar, porque sabes que el fracaso es parte del proceso de aprendizaje. Eres como Goku, el chico de bola de dragón, que con cada pelea que perdía se hacía más fuerte. Eres como el ajedrecista profesional, que nunca revisa las partidas que ha ganado, porque sabe que sólo se aprende de las partidas que pierde. No le tienes miedo ha hacer el ridículo, porque como dice el refrán (también hay algunos refranes que dicen cosas inteligentes) “más vale parecer tonto que serlo”: si  no entiendes algo, preguntas, si no sabes qué pasa cuando haces algo, lo compruebas. El miedo al fracaso, a hacer el ridículo, no te debe frenar nunca, porque si lo hace, te perderás muchas cosas en esta vida.

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